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El lavatorio

Casi frente a la puerta del refectorio tenemos un amplio y hermoso lavatorio de planta hexagonal con amplio arco de entrada desde el claustro y cinco ventanales de dos arcos trilobulados rematados por rosetón calado bajo arco de descarga.  Cubre la estancia una gran bóveda cuya plementería queda sujetad a por seis nervios que apoyan en columnas adosadas a los fuertes pilares. En el centro del espacio se sitúan la pila que recoge el agua y la fuente, de forma hexagonal las dos. El lavatorio de Iranzu es un lugar acogedor que llena de encanto al claustro con el rumor armonioso del agua que mana en abundancia de los seis caños. Si en aquellos tiempos en la higiene corporal los monjes no eran excesivamente exigentes, sí lo eran a las horas del oficio y de las comidas ya que todos debían pasar por el lavatorio antes de entrar en la iglesia o al refectorio.