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La Iglesia Abacial

SANTA MARIA DE IRANZU

La iglesia es en todo monasterio el edificio principal ya que en tomo a ella se realiza la actividad más importante del monje que no es otra que el Oficio Divino. Los monjes acuden siete veces al día al rezo de las horas canónicas: Vigilias o Maitines, Laudes, Prima, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas y Completas. La vida del monje tiene su auténtico sentido en la búsqueda incesante de Dios y la perfección cristiana.

La iglesia de Iranzu presenta planta de cruz latina con cabecera recta de tres capillas, (la del centro: el presbiterio), crucero y tres naves. La iglesia es pequeña si la comparamos con otras cistercienses como las de Vaucelles (Francia) de 132 m. de longitud, Alcobafa (Portugal) de 111 m. o la de Fitero de 90. Tiene 55 m. de largo.  15.50 m. de altura y 17,70 m. de anchura en la nave central. La anchura de las naves laterales es de 4.80 m. y la altura de 8,25 m. El estilo de la iglesia es de suma simplicidad y tiene un notable parecido a iglesias cistercienses del centro de Francia como las de los monasterios de Noirlac y Fontmorigny. El diseño de estas iglesias francesas y el de Iranzu parece haberlo realizado la misma mano. Las formas de la iglesia responden al proto gótico cisterciense o románico de transición. Es la iglesia, junto con la sala capitular, el dormitorio, la parte románica del claustro, la capilla de San Adrián y el granero lo más antiguo del monasterio. Es de sección recta, a imitación de Citeaux, y se compone de una nave central de doble anchura, y dos naves laterales. las capillas laterales, que en nuestro caso son dos, también de sección cuadrada. El presbiterio se cubre con dos bóvedas de crucería de nervios de grueso baquetón enmarcadas por dos potentes arcos tajones de bordes de baquetones que apoyan en columnas adosadas.  Los capiteles llevan decoración de hojas de agua, muy del estilo cisterciense. El prebiterio se cierra al oriente con un paramento rasgado por tres grandes ventanales apuntados y de fuerte derrame, todo ello coronado por un rosetón.  Este plan es igual que en Fontmonign y los cierres del crucero de Noirlac (Francia).

Actualmente preside el templo una talla de la Virgen, réplica de la que se encuentra en la iglesia del pueblecito de Echávarri, y que según algunos sostienen, es la Virgen original de Iranzu. Es una bella talla de finales del XIII o principios del XIV que responde a un estilo rural.

El crucero de la iglesia se cubre con tres tramos de bóveda enmarcados por arcos torales que apoyan en pilares y en ménsulas. La bóveda central tiene su cierre en una curiosa clave redonda y hueca que servía para pasar por el centro las cuerdas de las campanas. En la pared norte estaba la “puerta de los muertos”, hoy cegada, denominada así porque sólo se abría para sacar de la iglesia al cementerio a los monjes que habían fallecido. El cementerio se situaba detrás del ábside de la iglesia y allí eran enterrados los monjes después de ser velados durante toda la noche por la comunidad. En el lado derecho se encuentra la puerta de la sacristía, Esta, antiguamente daba paso a las escaleras del dormitorio. En todos los monasterios cistercienses había un acceso directo de la iglesia al dormitorio que se utilizaba, sobre todo, para acudir al rezo de las horas: Maitines, Prima y Laudes.

Las naves están cubiertas por cinco tramos de bóveda de crucería de nervios baquetonados, como los de todo el templo, que descansan en ménsulas troncocónicas y poligonales decoradas con sencilla hojarasca cisterciense. Este apoyo se realiza a la altura del capitel que soporta los perpiaños. Los arcos fajones hacen su base en columnas adosadas a los pilares que interrumpen su recorrido en la mitad del pilar al modo usual en las iglesias del Cister. Sólo el arco primero de la nave apoya en sendas columnas que bajan hasta el suelo. Los arcos formeros, entre la nave central y las laterales, son doblados de bordes superiores y inferiores, descansando en ménsulas adosadas al pilar. Los capiteles de la nave central son de factura austera y decoración de hojarasca. En las naves laterales los apoyos de los nervios se sitúan más abajo que las ménsulas donde se sujetan los arcos perpiaños de doble volteo. Iluminan la nave central ventanales apuntados y abocinados situados al norte y sur, en el paramento correspondiente a cada tramo. De las naves laterales, sólo tiene iluminación exterior, la del sur, por medio de tres ventanales. La fachada carece del valor estético original al no presentar a la vista desde el exterior el gran rosetón y los ventanales de medio punto que llenarían la iglesia de luz por el oeste. La puerta es abocinada, de cuatro arquivoltas que trazan la rosca volteando sobre columnas acodilladas con capiteles de bella decoración de hojas al estilo cisterciense. Los fustes apoyan en basas de toro aplastado sobre plintos cúbicos, descansando todo ello sobre un zócalo. Las arquivoltas se desarrollan en austeros baquetones. Cubre la puerta un guardapolvo en escocia ultrasemicircular. La fachada está coronada por un tosco rosetón carente de interés y sobre el  axial hay una pequeña cruz de piedra.

LA SACRISTÍA

Al lado derecho del crucero encontramos una puerta de estilo clasicista que se abre a la sacristía. Esta se estructura en dos espacios diferenciados, uno rectangular y estrecho, de techo bajo de lunetos que se sitúa en el lugar que daba paso a las escaleras del dormitorio, y otro más amplio que se configura como un espacio rectangular, adornadas sus paredes sur y occidental con grandes arcos de medio punto al estilo romano. Recorre la estancia una serie de pilastras de orden dórico que soportan una fuerte línea de cornisa sobre la que apoya la cubierta de lunetos. Tres ventanales con derrame interior, en la pared oriental, iluminan esta sacristía. En la pared oriental hay dos huecos rectangulares de arco adintelado para armarios hoy desaparecidos, y un lucillo de medio punto cruzado adornado con aguabenditeras.